La energía que desprende el Sol puede emplearse para generar combustible de forma gratuita y renovable. Aprovechar su radiación nos permite generar energía para el hogar. Al tratarse de un recurso natural, produce a un coste menor, lo que provoca un ahorro en la factura de la luz.

Transformar la energía solar que nos llega augura un futuro dependiente de sus beneficios. La pregunta, entonces, no es “por qué merece la pena apostar por ella”, sino “por qué no lo deberíamos hacer”. Desde el hogar se puede generar para consumo propio o vecinal que alimenta desde los electrodomésticos más pesados hasta las luces que menos consumo precisan para funcionar.

En este sentido, su flexibilidad energética teje una gama de configuraciones para poder instalar su tecnología en cualquier parte. Es decir, su aplicabilidad se adapta a todo tipo de labor actividad industrial y no interfiere en ningún proceso ni es incompatible con ningún otro dispositivo. Por lo tanto, si en algún momento nos decidimos a apostar por la energía solar, mientras se instala se puede seguir usando la vía convencional.

Y como el proceso de instalación de placas solares se realiza en terrazas o zonas elevadas de edificios, los obreros tampoco molestan ni paralizan las labores. Es un mecanismo fácil, sencillo y más rápido de lo que nos imaginamos para montar. Una vez instaladas, los usuarios no deben preocuparse por su manutención, sólo sacarle provecho.

A largo plazo se puede experimentar un estalvio notable en la factura de luz. Se estima que se puede ahorrar entre un 30 y un 60% al mes. Es evidente que hay determinados factores que influyen de manera directa en esta disminución, como la en climatología o la estación, que provocan que algunos meses se reduzca más o menos dinero.

Por lo tanto, pese a su coste inicial, los gastos de compra e instalación de placas fotovoltaicas, comprende una inversión que se verá amortizada en los próximos años. Se estima que los usuarios tardan entre tres y siete años en recuperar todo el dinero empleado en esta fuente energética renovable.

En tal caso, estos valores de ahorro se cuantifican desde el momento en el que se instala en el hogar, por lo que los propietarios pueden conocer la proporción de radiación que las placas están transformando en energía en tiempo real. Los fabricantes de estaciones fotovoltaicas aconsejan a sus clientes que se instalen una aplicación móvil en la que pueden controlar el gasto.

Otra de las ventajas por la que merece la pena apostar por la energía solar es el escenario que presenta a nivel legislativo. El sector fotovoltaico se enriquece de ventajas fiscales. Si bien es cierto que antes se ponían muchos problemas y trabas a la instalación de paneles, en la actualidad, en un intento por crear conciencia y responsabilidad con el medio ambiente, disponen de menos impuestos y las tasas gubernamentales. Pese a que hay diferencias notorias entre municipios y ciudades, las distintas comunidades autónomas españolas apuestan por bonificar el IBI para autoconsumidores hasta el 50%, con una duración que podría variar entre los 3 y los 5 años.

La actividad que realizan las placas solares contribuye a eliminar la huella del carbono, proporcionando un mundo más limpio y libre de sustancias nocivas para la salud. En definitiva, posee carácter medioambiental y ayuda a concienciar a la sociedad sobre la importancia de apostar por una energía que nos proporciona la naturaleza: más barata, más responsable con el consumo, más ahorradora y más consciente el entorno.

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